Ali Rashid (Il Manifesto)
Diplomático palestino. Licenciado en Ciencia Política. En las eleccionesitalianas de 2006 se presentó por la "circoscrizione XIII (Umbria)" y fue electo diputado por Rifondazione Comunista.
"Los responsables son muchos, antes de nada el propio Al Fatah, y el presidente Abu Mazen que, junto a Israel y la Comunidad Internacional, ha puesto mil obstáculos entre Hamas y la posibilidad de gobernar"
Tal vez una esperanza, he pensado ayer cuando la gente de Gaza ha salido a la calle en contra de la guerra fratricida. Después Al Jazeera ha mostrado las marchas de ambos contendientes y ha habido las primeras víctimas. Se puede comenzar desde esta valentía, que no se ha hecho intimidar por las armas, las patadas y los escupitinajos. Ahora sólo hay rabia, vergüenza y estupor. Los dos contendientes en armas no representan ya los deseos y las aspiraciones de los palestinos. Es la lucha por el poder, en ausencia del poder, sobre la carnicería de Palestina bajo la ocupación israelí que dura sesenta años. Vuelven a la mente las palabras de Frantz Fanon en la "Revolución Traicionada": "En la ausencia de alternativa de un proyecto político y cultural, se reproduce la dimensión del enemigo ocupante". Así se borran años de lucha dramática, pero también de rescate político, humano y cultural. Las partes que se enfrentan, en la forma y en el contenido, parecen extraños a esta historia.
Pero porqué esta transformación después de la victoria electoral de Hamas. ¿Por qué han trastornado a un pueblo que había elegido, sin embargo, su opción? La respuesta está en el democrático mecanismo bloqueado que ha prohibido a quién ha ganado las elecciones ejercitar su derecho a gobernar. Los responsables son muchos, antes de nada el propio Al Fatah, y el presidente Abu Mazen que, junto a Israel y la Comunidad Internacional, ha puesto mil obstáculos entre Hamas y la posibilidad de gobernar. El resto lo ha hecho el aislamiento, político, el embargo económico, los asesinatos selectivos, las incursiones militares cotidianas, los arrestos de miembros del Gobierno y del Parlamento, el Muro, los nuevos asentamientos. Israel y los Estados Unidos -relaciones que el enviado de la ONU, Alvaro de Soto, califica de efecto "devastante" del "apoyo incondicional de EEUU a Israel"- han puesto un asedio financiero, amenazando a la banca internacional, impidiendo la llegada de fondos recogidos en el mundo para una población con hambre.
Y así ha crecido una caos no tranquilo, con una deriva malavitosa. Y el último acuerdo en la Meca entre Hamas y Al Fatah que había puesto fin a los desencuentros precedentes dando vida a un gobierno de unidad nacional acogido con júbilo en los territorios, no ha modificado la intransigencia de Israel. Ni las condiciones materiales de los palestinos. El embargo y el aislamiento internacional continúan. Otros ministros y parlamentarios han sido capturados y encerrados en las cárceles de Israel. El acuerdo de la Meca preveía el alejamiento de todos los halcones responsables de los desencuentros. Hamas ha alejado a los suyos –aquellos que hoy guían la protesta y la actual ferocidad en estos momentos acelerada- pero Abui Mazen ha confirmado y promovido a la eminencia gris Dahlan. Y la fuerza del orden han continuado a no obedecer las ordenes del ministro del Interior, obligándolo a dimitir. En fin las declaraciones de Israel y Bush, sobre las intenciones de apoyar con armas y dinero a las fuerzas del orden dependientes de Abu Mazen en funciones anit-Hamas, han abierto la vorágine de las sospechas. Hoy “alegremente” Israel sostiene que es la división palestina la que impide el reinicio de las negociaciones. De verdad Israel era el que no negociaba ni cuando el interlocutor existía, no negocia porque esta en contra de una solución política que ponga fin a la ocupación de Palestina. Los palestinos se matan y suicidan el sueño de la tierra más amada. Pero el mundo occidental, incluida la Unión Europea, que está mirando es el verdadero responsable. Su guerra y sus falsas promesas han reabierto para siempre la herida de Oriente Medio.