Bienvenido a ONG SODEPAZ

 
Buscar
_TOPICS
  Entrar/Crear Cuenta    

Modulos
· Home
· 10 más visitadas
· Archivo de artículos
· ARTICULOS POR TEMAS
· Busqueda
· Convocatorias Florencia
· Downloads
· Enlaces
· Incluir Noticia
· Su Cuenta

Usuarios conectados
Actualmente hay 13 invitados, 0 miembro(s) conectado(s).

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí

FORO SOCIAL MADRID
Foro Social de Madrid

Manifiesto

Integrantes del Foro Social
 



Warning: setlocale() [function.setlocale]: Passing locale category name as string is deprecated. Use the LC_* -constants instead in /usr/home/sodepaz.net/web/mainfile.php on line 565
Cabilo en voz alta. Andreu Böîg.
Enviado el Monday, 26 March a las 14:17:14 por sodepazadministrador

OPINION Anónimo escribió " “Esta tierra es generosa,
y es de todos por igual...”
El Sur, Reincidentes.

Andreu Böîg



En toda noble batalla de un pueblo contra su destino impuesto, surge la figura de un honesto y valeroso caballero extranjero que, pese a no conocer en su totalidad al pueblo por el que blande la espada, sabe dar todo de sí y poner todo su empeño para que esas gentes puedan conseguir su anhelada independencia cultural ante un enemigo curtido en lobotomías a gran escala.

Si algo enamoró del pueblo asturiano a este hidalgo castellano, fue su carácter afable, tranquilo, divertido y siempre dispuesto a ayudar a quién lo necesite. Desconocía la rica cultura de Asturias, ignorancia fruto de la censura del estado central. Desconocía costumbres y tradiciones que, una vez sabidas, despertaron en él un enorme y fabuloso amor y aprecio, y, de alguna manera, descubrió su inefable alma de norteño, uniendo su espíritu y su destino a los avatares de un pueblo especial criado “sobre verdes campos de ropajes en sol y niebla”.

Sí, desde la meseta le hablaban de un valeroso pueblo que luchó contra los invasores moros para devolver las tierras a un entonces vengativo Dios. “Asturias es España, y lo demás tierra conquistada”, decían las gentes de la época. Nada más lejos de la realidad. España surgió de una sacristía, y no de los deseos de las nobles gentes que ahora la conforman. Surgió de un matrimonio entre dos reyes despiadados, y no de la unión libre o por voluntad propia de sus pueblos. Para que exista una nación, ésta debe bordarse en oro a empeño de todos y cada uno de sus componentes, aportando cada pueblo sus costumbres y no supeditando algunas de ellas en pos de una unión más férrea. Una nación no se une a sangre y fuego, no se tolera la creación de un país a partir del degollamiento de costumbres milenarias ni a través del olvido y censura de ricos idiomas.

Un país es menos país cuanto más homogéneo nos lo pretenden presentar. La hetereogeneidad de lenguas, costumbres y maneras de pensar, unidas voluntariamente para cabalgar juntas a través de las páginas del tiempo, es la clave para poder crear un sentimiento de pertenencia, un sentimiento patrio que respete cualquier opción en pos de una mejor y más pura unión, más que tachando esas diferencias como culpables de una supuesta ruptura nacional.

Quien pretenda, con espadas y calumnias, unir o desunir lazos entre los pueblos, o quien pretenda ir más allá del conocimiento para creerse su propia patraña de poder unir agua y aceite, es un peligroso extremista ignorante, en tanto en cuanto sabe que sus cuentos son viles mentiras. Quien pretenda embrutecer a las masas con discursos de raza omnipresente y superior, no merece más que el más exhaustivo olvido.

No todo nacionalismo es excluyente, los hay cuyo único deseo es encontrase a sí mismos como pueblo, tras años y años de ataques impunes y vengativos.

La libertad muchas veces cuesta, duele y molesta, pero por ello la libertad es la más justa expresión de las personas. Quien dice hablar en nombre de miles de personas al tiempo que les niega el derecho a expresarse y decidir con referéndum, es un reaccionario demagogo. Quien tolera y no teme una expresión que pueda perjudicarle hasta el punto de perder toda su credibilidad, volverá a recuperar ora vez ésta con el simple hecho de aceptar esa opinión y evitar que la censuren, además demostraría tremenda humildad.

Y humildad es lo que le falta a los dicharacheros y circenses energúmenos que creen que nos gobiernan, cuando su cometido no va más allá de representar y respetar la opinión de los individuos que confían en él.

Cuando los políticos entiendan que no les otorgamos poder sino capacidad de acción, podremos hablar de verdadera democracia. Cuando no supediten a la voz del pueblo sus deseos propios o los de los carteristas empresariales, estaremos felizmente en una democracia. Cuando no teman la libre expresión, la asociación libre entre las personas, cuando les dejen organizarse a su antojo aunque ello lleve a la Administración a perder funciones y competencias, estaremos hablando de verdaderos políticos.

La política no es gobierno ni luchas de poder, sino representación, soluciones y luchas de opinión. Fuera del marco de siervos del pueblo y de sus deseos, los políticos no tienen cabida, si no que se convierten en mercenarios de intereses propios u ocultos. El deber del buen político es poner a disposición todo su saber para solucionar de manera pacífica y justa los problemas de la gente, además de tener el objetivo de que esas gentes, a través de la educación, lleguen a tener igual o mayor sabiduría que el propio orador.

El buen político, y por extensión la gran persona, es aquel que deja todas sus aspiraciones personales y se deja la piel por las aspiraciones ajenas. El que desgarra su Yo para ver completamente su alma, y trata de aunar y llevar la paz y la justicia (sólo aplicables en la plena Libertad) a todas las almas, tengan el envase que tengan, sin distinción de raza, edad, sexo o condición social, pero siempre respetando su historia.

El problema es cuando la política se convierte en el juego personal de aquellos que pueden pagarla. Ahí es cuando se vuelve corrupta, y cuando menos respetará los programas electorales que ella presenta, y que (aún) los confiados votantes eligen en cada elección. Aleja la política del dinero, y conseguirás resultados extraordinarios. Evita que los políticos usen su influencia para lucrarse, y el aburrimiento les llevará finalmente a trabajar verdaderamente por la gente. Que vivan donde evitan y olvidan que hay vida. Que coman de lo que se come en ambientes marginales. Que comprendan que no son dioses, y que sólo serán nobles políticos cuando dejen de engañar y marear la perdiz con discursos que, vaya-por-dios, solo apoyan sus propias posiciones.

No hay políticos de partido, hay políticos por y para las personas. No son un rígido estamento, les crearon los mismos de los que ellos se ríen, les creamos nosotros. Creen que la historia terminó y nadie les bajará de su pedestal.

Que se confíen y sigan a los suyo, sin solucionar problemas...verán donde acaban.


Dedicado a esa gente asturiana,
que se encarga de darme paz al alma
con su bondad y su gran Espíritu d'Ochobre.:)
"

 
Enlaces Relacionados
· Más Acerca de OPINION
· Noticias de sodepazadministrador


Noticia más leída sobre OPINION:
Las consecuencias políticas del huracán Katrina


Votos del Artículo
Puntuación Promedio: 4.5
votos: 2


Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Malo
Regular
Bueno
Muy Bueno
Excelente



Opciones

Versión Imprimible  Versión Imprimible

Enviar a un Amigo  Enviar a un Amigo



PÁGINA DESARROLLADA POR EL GRUPO DE COMUNICACIÓN DE SODEPAZ
Web site engine's code is Copyright ©2002 by PHP-Nuke. All Rights Reserved. PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license.
Página Generada en: 0.195 Segundos