Richard A. Oppel Jr. y Mona Mahmoud
The New York Times
Traducción: Franco Cubello (MIlenio)
BagdadLos relatos de los testigos relacionan a los soldados estadunidenses con la matanza de civiles iraquíes en la localidad de Haditha, ubicada en una zona conflictiva del país.
Hiba Abdullah sobrevivió a los asesinatos perpetrados por los marines en Haditha, el 19 de noviembre pasado, pero dijo que otros siete en la casa de su suegro murieron. Relató que las tropas estadunidenses dispararon contra su esposo, Rashid Abdul Hamid, y lo mataron. Asesinaron a su suegro, Abdul Hamid Hassan Ali, un anciano de 77 años en silla de ruedas, disparándole en el pecho y el abdomen.
Su cuñada, Asma, “cayó cuando su esposo fue asesinado ante sus ojos”, dijo Abdullah. Cuando Asma colapsó, dejó caer a su bebé de tres meses. Abdullah dijo que ella recogió a su bebé y salió corriendo de la casa y cuando regresó, Asma estaba muerta.
Cuatro personas que sobrevivieron a la matanza en Haditha, incluyendo a algunos que nunca habían hablado públicamente, describieron los asesinatos a un escritor e historiador iraquí que fue contratado por The New York Times para viajar a Haditha y entrevistar a los sobrevivientes y testigos de lo que tanto los militares estadunidenses como el Pentágono dicen que parece ser la matanza injustificada de dos docenas de iraquíes. Algunos en el Congreso temen que el asunto dañe más la imagen de los militares estadunidenses en el mundo que el escándalo de la prisión de Abu Ghraib.
Los relatos de los cuatro sobrevivientes no pudieron corroborarse independientemente, y en algunos casos no queda claro si realmente vieron los asesinatos. Pero una gran parte de lo que dijeron concuerda con la descripción general de los eventos de ese día aportados por oficiales militares y del gobierno que han declarado en las investigaciones militares de las muertes. El nombre del iraquí que condujo las entrevistas para The New York Times no se ha dado a conocer por su propia seguridad.
Haditha, una arenosa aldea de granjeros, con palmas de dátiles, se encuentra a orillas del río Eúfrates, en una de las áreas más peligrosas de Irak, llena de insurgentes, en el corazón de la provincia de Anbar, dominada por los suníes.
Las matanzas comenzaron después de las 7:15 am, cuando los insurgentes detonaron una bomba a la vera de un camino en Subhani, que mató al cabo de infantería de marina Miguel Terrazas, de El Paso, Texas, cuando su patrulla recorría el área.
De acuerdo a un oficial de defensa de Estados Unidos, se cree que la mayoría de los asesinatos posteriores fueron cometidos por un grupo de marines dirigido por un sargento que era su líder de escuadrón, aunque se investiga a otros marines.
En su casa, de la que Abdullah escapó, dice que soldados estadunidenses también le dispararon al pecho y mataron a un sobrino de cuatro años de nombre Abdullah Walid. Dijo que su suegra, Khumaysa Tuma Ali, de 66 años, murió después de haber recibido un tiro en la espalda. Dos cuñados, Jahid Abdul Hamid Hassan y Walid Abdul Hamid Hassan, también fueron asesinados.
Dice que vio a los soldados estadunidenses patear a los miembros de su familia, y que uno de ellos le gritó en la cara a otro de sus familiares antes de matarlo. Además de Abdullah y el bebé de Asma, sobrevivieron dos personas más: Iman Walid Abdul Hamid, de 9 años, dice que corrió rápido, todavía vistiendo pijama, para esconderse debajo de los cobertores de su cama con su hermano menor, Abdul Rahman Walid Abdul Hamid, cuando vio lo que estaba sucediendo. Abdul Rahman, de 7 años, dijo muy poco sobre ese día. “Cuando mataron a mi padre me escondí en la cama”.
De acuerdo a un funcionario de defensa de Estados Unidos, que describió la información recabada durante la investigación, una de las víctimas de Haditha fue un hombre de cerca de 80 años, asesinado en su silla de ruedas, aparentemente sosteniendo un Corán. Una anciana también murió, igual que una madre y un niño “que estaban, aparentemente, en posición de oración” dijo el oficial.
Algunas de las víctimas tenían heridas de un solo tiro y al menos en una casa en la que se mató a los ocupantes a tiros no había marcas de disparos en las paredes, lo que no coincide con una operación de limpieza que típicamente habría dejado hoyos de bala en éstas, añadió el oficial.
El representante John Murtha, un demócrata de Pennsylvania y ex marine que se ha convertido en un fiero crítico de la guerra en Irak, dijo no tener dudas de que los marines mataron a civiles inocentes en Haditha e intentaron encubrir las muertes. Murtha afirmó en el programa de tv This Week, de ABC, que oficiales de los marines le han dicho que los soldados mataron a una mujer “a sangre fría” que estaba inclinada sobre su hijo rogando por clemencia.
En total murieron 19 personas en tres casas separadas en Haditha, y cinco murieron después, al acercarse a la escena en un taxi, dijeron los sobrevivientes y vecinos. Los testigos dijeron que en la tercera casa asaltada, el 19 de noviembre, las tropas estadunidenses mataron a cuatro hermanos. La esposa de uno de ellos, que sólo se identificó como la viuda de un hermano llamado Jamal, señaló que las cuatro víctimas tenían entre 20 y 38 años de edad. Otros cinco hombres iraquíes murieron ese día después de que se acercaron a los soldados estadunidenses en un taxi, de acuerdo a vecinos de la zona. Cuatro de los hombres eran estudiantes y el quinto era el conductor. Todos tenían entre 18 y 25 años.
Una persona del vecindario, Salim Abdullah, apuntó que los parientes de dos de las familias asesinadas han aceptado pagos compensatorios de hasta 2 mil 500 dólares por víctima por parte de los oficiales estadunidenses que los visitaron después. Los familiares de otras víctimas no han aceptado el pago, señaló.
Un oficial del departamento de Defensa estadunidense dijo que los pagos también se están investigando en un intento por determinar si los asesinatos fueron encubiertos impropiamente. En This Week, Murtha dijo que la decisión de hacer los pagos es evidencia contundente de que oficiales superiores en la cadena de mando tenían conocimiento del suceso.
“Eso no sucede a los niveles más bajos” dijo. “Eso pasa por los mandos superiores antes de que se tome la decisión de hacer pagos a las familias.”
(c) The New York Times
Traducción: Franco Cubello
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