Gregory Wilpert (Znet español)
Greg Wilpert es sociólogo y periodista independiente. Ha escrito un libro sobre Venezuela durante la presidencia de Chávez, que será publicado por Zed Books en 2003.
Donde los esfuerzos de la oposición venezolana han fracasado, con campañas de manipulación mediáticas, grandes manifestaciones, un golpe de estado y huelgas generales, la paralización de la compañía estatal de petróleo podría finalmente acabar con el mandato de Hugo Chávez.
Exactamente un año después de la primera "huelga general" de la oposición, el 10 de diciembre de 2001, que supuso el lanzamiento de la campaña para echar por la fuerza al democráticamente electo presidente de Venezuela, Hugo Chávez, la oposición está embarcada en su cuarta "huelga general" y está muy cerca de finalmente conseguir sus objetivos. La cuarta huelga general promovida por la patronal, que comenzó el 2 de diciembre, pareció tener un fuerte comienzo, con un tráfico similar al de un domingo y muchas tiendas y prácticamente todas los colegios privados del país cerrados ese día. Sin embargo, el segundo día estaba claro que la huelga no duraría mucho. No obstante, la oposición continuó extendiendo la huelga por un día más todos los días, cada vez encontrando nuevas razones para continuar con la huelga, incluso estando claro que la huelga tenía ya un seguimiento muy pequeño más allá de unos pocos grandes negocios, como McDonald's y otras cadenas de comida rápida, los supermercados, y los colegios privados. La oposición, que está formada por la principal Cámara de Comercio Fedecamaras, la federación de sindicatos CTV, la coalición de partidos de la oposición y organizaciones reunidas bajo la "Coordinadora Democrática", y los medios de comunicación privados seguían sosteniendo que la huelga era un rotundo éxito a pesar de todo.
Las fortunas de la oposición dieron un giro, sin embargo, cuando tiraron su carta ganadora el cuarto día de la huelga: los directores y los administradores de la compañía petrolífera de Venezuela, la PDVSA. Como consecuencia de una sospechosa intrusión en la casa de un director y una redada del gobierno en la casa de un capitán de petrolero, los directores y otros ejecutivos de PDVSA escenificaron una protesta. La Guardia Nacional inmediatamente disolvió esta manifestación con gas lacrimógeno y balas de plástico porque la sede había sido declarada varios meses antes una "zona de seguridad" y prohibida para manifestaciones, ya que es de vital interés económico para el país. A pesar de los continuos esfuerzos del presidente de PDVSA para negociar con los directores, estos decidieron que era el momento para unirse a la huelga, dados los últimos acontecimientos. La dirección y los ejecutivos, sin embargo, no consiguieron mucha fuerza hasta que los capitanes de los petroleros y los trabajadores del puerto se les unieron.
La oposición recibió un impulso adicional tremendo cuando los líderes y los medios aprovecharon una terrible tragedia, en la cual un francotirador abrió fuego sobre una marcha pacífica de la oposición provocando tres muertos y treinta heridos. Los líderes de la oposición inmediatamente argumentaron que el gobierno era el responsable de esta atrocidad. Durante los siguientes dos días los medios continuamente repetían las imágenes de caos y confusión y de los muertos y heridos que fueron grabadas inmediatamente después del tiroteo. El francotirador fue detenido en la escena del crimen y en dos horas desde el tiroteo, una grabación de video aficionado sacó a relucir que supuestamente mostraba al francotirador en presencia del alcalde chavista Freddy Bernal un día antes.
Los investigadores del crimen, sin embargo, han dicho que hay evidencias de que el francotirador, Joao de Gouveia, un ciudadano portugués, llegó a Venezuela desde Portugal el día anterior al tiroteo, pero bastante después de que la grabación del video aficionado fuese grabada. En otras palabras, o bien la imagen del video no es de Gouveia o el video podría haber sido una farsa, lo cual no habría sido muy difícil ya que la imagen es muy borrosa y oscura porque fue filmado en mitad de la noche. Aparentemente, de Gouveia estaba viviendo y trabajando en Venezuela, pero había estado fuera por un tiempo, justo antes del tiroteo.
Como es habitual en casos con tanta repercusión pública, jamás se sabrá la verdad más allá de una duda razonable, ya que hay muchos intereses en juego y demasiada gente que puede y desea falsear las pruebas o testimonios. A pesar de todo, puede haber pocas dudas de que este ataque no iba a beneficiar en absoluto al Gobierno, ya que reactivaba una huelga que estaba apagándose. Como resultado, proporcionó un gran impulso a la campaña de la oposición para echar por la fuerza al Presidente Chávez.
El aprovechamiento del ataque por parte de los líderes de la oposición y la implacable campaña mediática de las cinco emisoras de televisión privadas y unos ocho periódicos, que presentan consistentemente una única perspectiva para interpretar todos los acontecimientos que tienen lugar en Venezuela, irritaron a muchos venezolanos pro-Chávez incluso más que los medios que ya tenían antes. El octavo día de la huelga, los "Chavistas" rodearon la sede de todas las principales emisoras de televisión en la capital y varias del resto del país, protagonizando sonoros "cacerolazos". (La oposición había iniciado semejantes protestas habitualmente en el edificio del canal de televisión público, constantemente desde el golpe de Estado de dos días en Abril, pero esto nunca recibió ninguna atención mediática, ni siquiera desde la emisora afectada). Después de un par de horas de cacerolazos, los manifestantes se retiraron, a petición de los legisladores pro-Chávez y del Secretario General de la OEA César Gaviria. Para los medios, estas protestas eran pruebas adicionales de que Venezuela es un país totalitario , del cual Chávez es el dictador. Los periodistas argumentan que sus vidas estuvieron amenazadas, incluso aunque estuviese bastante claro que eran protestas pacíficas. A pesar de todo, el director de uno de los canales de televisión incluso fue más lejos al decir que las protestas constituían "genocidio". Una emisora desocupada fuera de Caracas fue saqueada, por lo cual los Chavistas culparon a los elementos radicales de la oposición, ya que los testigos dicen que no había protestas en aquella emisora esa noche.
Una vez más, estas protestas proporcionaron la munición que necesitaba la oposición para justificar la continuación de la huelga. Mientras que la huelga había sido relativamente poco efectiva en la población en general y especialmente entre los pobres, ha tenido su efecto más devastador en la compañía petrolífera del Estado, la PDVSA. Con la completa paralización de la principal refinería de petróleo, que es también una de las más grandes del mundo, la salida de trabajadores clave del puerto, y el anclaje de los petroleros fuera de los principales puertos venezolanos, el suministro de petróleo ha sido reducido a la mitad, de 3 millones de barriles al día a 1.5 barriles al día. Mientras tanto, el presidente de PDVSA, Ali Rodríguez, anunció que un continuo bloqueo en la producción y envíos de petróleo dañaría seriamente la economía venezolana, que está perdiendo sobre 50 millones de dólares por día como resultado de la huelga. Además, casi toda la actividad económica de Venezuela depende de una manera u otra del suministro estable de petróleo desde sus refinerías, como la gasolina para el transporte de alimentos a las ciudades o de suministros para las fábricas, para abastecer de combustible a los aviones que aterrizan en Venezuela, o para la generación de electricidad. Rodríguez también advirtió que Venezuela podría perder sus clientes internacionales de petróleo y podría incumplir los pagos de su deuda, si no se reemprendía pronto la producción de petróleo. Hasta ahora la restricción del suministro de petróleo había tenido su mayor impacto en la falta de gasolina en muchas gasolineras, especialmente en el interior del país, causando largas colas debido a los temores de los consumidores de que sus gasolineras locales se quedarían pronto sin gasolina.
En el momento de escribir esto (16 de diciembre), el Gobierno afirma que en general ha conseguido retomar el control sobre la producción de petróleo y su transporte, con la ayuda del ejército, por lo que la producción de petróleo debería volver a ser normal en unos pocos días. La oposición, sin embargo, niega esto y advierte de que serios accidentes industriales podrían producirse como resultado de que está tomando el control de las instalaciones personal no cualificado.
Tanto la oposición como el gobierno están manteniendo sus esfuerzos para movilizar sus partidarios a través de grandes movilizaciones. El 7 de diciembre el Gobierno organizó una gran manifestación en el palacio presidencial, que reunió varios cientos de miles de partidarios, a los cuales Chávez prometió que justo como había vencido a la oposición en las siete elecciones de 1998 a 2001, les vencería en la actual confrontación. La oposición, por su parte, organizó una manifestación masiva propia, también reuniendo cientos de miles de partidarios, el 14 de diciembre. Estas manifestaciones prueban, una vez más, que tanto el Gobierno como la oposición disfrutan de amplio respaldo popular. Por supuesto, los medios privados de Venezuela no reflejan esto y cubren solo las manifestaciones de la oposición, dejando la impresión a los observadores foráneos de que solo la oposición tiene apoyo popular.
Parecería que donde los esfuerzos de la oposición para desalojar a Chávez a la fuerza por la vía de una continua campaña mediática, grandes manifestaciones, un golpe de estado, y cuatro huelgas "generales" han fracasado en gran medida, la toma de control, o golpe, de la compañía petrolífera por parte de sus directores podría tener éxito. Los escenarios para ello son todavía tenebrosos, sin embargo. Muchos elementos radicales de la oposición, a los cuales pertenecen muchos de los principales actores detrás de la "huelga general", como el Presidente de Fedecamaras Carlos Fernández, el Presidente de CTV Carlos Ortega, y el alcalde de Caracas Alfredo Peña, parecen estar esperando otro intento de golpe de estado militar. Continuamente hacen llamadas públicas al ejército para "cumplir con su misión", para "defender la Constitución" y para impedir la "dictadura comunista castrista" de Venezuela. Los elementos más moderados de la oposición, como el Secretario General de CTV Manuel Cova y el líder de la ONG "Queremos Elegir" Elías Santana parecen apostar por un acuerdo negociado para elecciones anticipadas. Sin embargo, las negociaciones con mediación de la OEA se han atascado hasta ahora y está lejos de ser cierto que puedan alcanzar cualquier tipo de acuerdo antes de Navidad. Lo que es seguro, sin embargo, es que la oposición y un significativo número de negocios en Venezuela prefieren suicidarse económicamente, en su esfuerzo por echar a Chávez, y arrastrar el país hacia con ellos.