
GIULIANA SGRENA
Il Manifesto
¿Quién puede aún sustentar que si se van las tropas extranjeras de Irak estallará la guerra civil? Lo que ha sucedido ayer en Samarra – una bomba ha destruido la cúpula de oro de la mezquita Al Aksari, lugar santo chiíta, cuyas siguientes protestas y represalias contra imanes y mezquitas sunitas – quita el velo de hipocresía de los partidarios de la ocupación. No es la primera vez que son atacados los lugares santos chiítas y probablemente no será la última. Hace falta parar la matanza no alimentando, como han hecho hasta ahora los ocupantes, la división entre los miembros de las diversas étnico-confesiones iraquíes. La retirada de Irak quitaría la coartada a los que no están interesados en la liberación de la ocupación más bien en la desestabilización del país explotando las diversas diferencias religiosas (sunitas y chiítas), para perseguir su propio plan terrorista. No se puede asistir al desangramiento de un pueblo huyendo de las propias responsabilidades. Qué no son sólo norteamericanas, sino también italianas. El testimonio revelado en la cadena RAInews 24 de Alas Shalal al Kaisi, "él encapuchado" de la prisión de Abu Ghraib, nos revela algo que desafortunadamente no puede sorprendernos: entre los verdugos de la tristemente famosa cárcel también había italianos. No los soldados en "misión de paz" de Nassiriya sino mercenarios. Porque también hay italianos entre los mercenarios presentes en Irak, junto a surafricanos, chilenos, bosnios, colombianos, franceses, etc. etc. Yo mismo en Bagdad traté de entrevistar a uno de ello pero no lo he logrado porque, como verdadero mercenario, quiso ser pagado. Son los “contractors” que constituyen el segundo ejército de ocupación en Irak, cuyo número es de decenas de millares. Son los partidarios de la privatización de la guerra sustentados por las americanas Balckwater, CACI, Titan corp y otras sociedades que así acrecientan sus balances.
Es la parte más sucia de la guerra: son en efecto los “contractors” los que hacen lo que los soldados regulares pueden permitirse de hacer. Y están soy super pagados. Tanto que hace nacer tensiones con los soldados norteamericanos que se rebelaron a este doble trato. No se puede impedir ciertamente a quien quiere hacer de la guerra su propia fuente de ingresos que lo haga, pero al menos podríamos evitar apoyarlos como héroes. Podemos evitar en cambio que nuestros soldados sigan siendo cómplice de una ocupación que no puede tener ninguna justificación. Irak está en guerra, por esto los noteamericanos han disparado hace un año al coche en el viajamos hacia el aeropuerto matando a Nicola Calipari. Y también nuestros soldados están en guerra y no en "misión de paz." Una vez más ha sido RAInews 24 la que nos desvela una realidad que sólo la hipocresía pudo hacer ignorar: la guerra es la guerra y quién se encuentra en un teatro de guerra con las armas no desarrolla actividad humanitaria. Y también dispara sobre las ambulancias, lo ha confesado el caporalmaggiore Raffaele Allocca confirmando las afirmaciones del periodista americano Micah Garen. Frente a tanta barbarie, ¿como es posible que la campaña electoral no haga que la posición sobre la guerra e Irak sea un punto calificador?